Para ayudar a tu hijo a practicar inglés en casa no tienes que convertirte en su profesor ni dedicar horas a los deberes. Basta con darle la oportunidad para escuchar, comprender y usar el idioma en situaciones cotidianas. Con 10 o 15 minutos al día de actividades adaptadas a su edad y un poco de constancia, poco a poco ganará confianza y se irá familiarizando con el inglés.
Una rutina diaria para ayudarñe a practicar inglés
Elige un momento del día para practicar inglés con tu hijo en el que no esté muy cansado y se muestre receptivo (después de merendar, antes de leer el cuento de buenas noches, etc.) e intenta mantener ese horario siempre que sea posible. Así, sabrá cuándo toca practicar inglés y no tendrás que negociar cada día.
Puedes empezar con tres días a la semana e ir aumentando la frecuencia poco a poco una vez que la rutina funciona.
Si inicias la práctica con la misma actividad todos los días, por ejemplo, con una canción en inglés y usas un temporizador que suena cuando termina la sesión, le ayudarás a integrarlo en la rutina.
Para que no resulte repetitivo, planifica una actividad para cada día. Por ejemplo:
- LUNES: Comprensión auditiva: con audios o canciones.
- MARTES: Lectura, mediante cuentos o diálogos.
- MIÉRCOLES: Vocabulario, a través de juegos que ayudan a descubrir objetos o a relacionar palabras e imágenes.
- JUEVES: Expresión, con un rato de conversación.
- VIERNES: Podéis repetir la actividad que más le haya gustado.
El fin de semana podéis poner una película en inglés con subtítulos
Introducir el inglés en las actividades cotidianas
Además de reservar unos minutos al día para practicar, puedes aprovechar las rutinas para que tu hijo escuche y utilice el inglés de forma natural. No es necesario hablarle todo el rato en inglés. Basta con introducir pequeñas expresiones en inglés al realizar las actividades del día a día.
Según explica Anna Aks, psicóloga infantil, pedagoga y cofundadora de LearnLink: «El objetivo no es memorizar listas largas, sino escuchar, decir y usar frases sencillas en momentos reconocibles, como vestirse, merendar, jugar o preparar la mochila. Cuando el inglés llega así, sin presión ni miedo a equivocarse, el niño lo asocia a momentos tranquilos y agradables junto a su familia. Se siente seguro, gana confianza y se anima a usarlo por sí mismo».
Por ejemplo, puedes nombrarle las prendas de ropa en inglés mientras se viste, preguntarle si quiere una manzana (Do you want an apple?) para merendar o utilizar instrucciones sencillas como Put it here a la hora de recoger los juguetes.
Para complementar esta exposición cotidiana al idioma, también puedes recurrir a canciones, vídeos educativos, juegos digitales y plataformas de clases individuales para aprender inglés. Estos recursos ofrecen distintas formas de practicar y pueden ayudarte a encontrar actividades adaptadas a la edad, el nivel y los intereses de tu hijo. Lo importante es que formen parte de un aprendizaje variado, sin sustituir las conversaciones y los juegos del día a día.
Actividades en función de la edad
Al elegir una actividad para aprender inglés, hay que tener en cuenta la edad del niño, sus intereses y el nivel de inglés que tiene.
- Entre los 4 y los 6 años, el objetivo es aprender jugando, con canciones con gestos, tarjetas con imágenes, cuentos cortitos, etc. Puedes pedirle que señale los animales que aparecen en un cuento y tú le vas diciendo los nombres en inglés o que busque el color blue o red en sus juguetes.
- Entre los 7 y los 10 años ya está capacitado para leer un diálogo, escuchar un audio breve o describir lo que aparece en un dibujo. Puedes proponerle pequeños desafíos, como encontrar un objeto siguiendo tus instrucciones en inglés o explicar las reglas de su juego favorito con frases sencillas.
- Entre los 11 y los 15 años es imprescindible (y fácil) conectar el inglés con sus intereses reales. Si le gustan los videojuegos, la música, el deporte o la ciencia, puedes aprovechar estos temas y proponerle que vea vídeos en inglés para comentarlos después. Así deja de percibirlo únicamente como una asignatura y empieza a encontrarle una utilidad real.
Qué puedes hacer si no dominas el inglés
No necesitas tener un nivel avanzado para ayudar a tu hijo a practicar inglés. Solo tienes que mantener la rutina, buscar actividades adecuadas y, sobre todo, demostrar interés por lo que aprende, aunque no puedas responder a todo lo que te pregunta.
Tu papel no es corregir sus errores, sino valorar sus avances y buscar recursos que le ayuden a avanzar en el aprendizaje.
Por ejemplo, si no sabes pronunciar una palabra, puedes recurrir a los recursos digitales. En las plataformas para aprender inglés hay muchos recursos que os pueden ayudar.
Cuándo conviene incorporar a un profesor de inglés
Practicar en casa permite crear hábitos y mantener el contacto con el idioma, pero hay momentos en los que puede venir bien una orientación profesional, por ejemplo, para reforzar contenidos, mejorar la pronunciación o prepararse para un examen.
Un profesor de inglés presencial, o a través de una plataforma de clases de inglés, puede adaptar las actividades a las necesidades de tu hijo y ayudarle a avanzar de forma más organizada.
Las clases pueden complementar la rutina familiar que no tiene por qué desaparecer, aunque sí puede hacerse más sencilla dependiendo de las necesidades del niño.
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