Al diseñar un negocio, pensamos en objetivos, estrategias y clientes. Al principio, llenamos la agenda y nos organizamos para llegar a todo. Pero hay algo que muchas veces se queda fuera de los planes: nuestro cuerpo.

La neurociencia ha demostrado que el cerebro y el cuerpo de las mujeres cambian a lo largo de la vida. Desde los ciclos menstruales, que pueden afectar al ánimo y el rendimiento, hasta el embarazo o la maternidad, cada etapa puede tener necesidades diferentes. Nuestra forma de trabajar debería poder adaptarse a estas etapas.

Un negocio puede tener una estrategia muy buena, pero puede volverse difícil de llevar si para que funcione, es necesario estar disponible todo el tiempo.  Mantener un ritmo frenético no siempre es posible ni sostenible. Hay momentos en los que el cuerpo necesita descansar y etapas como el embarazo o el posparto que precisan cuidados especiales

La maternidad cambia el cerebro

Cuando una mujer se convierte en madre pasa por un proceso de transformación físico, psicológico y social. Durante este proceso, que recibe el nombre de matrescencia, no solo cambia la vida de la mujer por fuera —sus rutinas, relaciones o responsabilidades—, también lo hace su cuerpo, su forma de sentir, pensar y relacionarse e incluso su cerebro.

En una investigación española publicada en Nature Communications en 2025, en la que se estudiaron a 179 mujeres desde antes de su primer embarazo, se observan cambios en la sustancia gris durante el embarazo y una recuperación parcial después del parto. Algunos de estos cambios se relacionaron con las hormonas y el vínculo que se establece entre la madre y su bebé.

Estos resultados demuestran que convertirse en madre no solo supone un cambio en la vida y en las rutinas: también es un proceso que implica al cuerpo y al cerebro. La maternidad es una transición biológica real.

Por eso, no se puede esperar que una mujer que vuelve al trabajo después del parto funcione igual que antes de tener un hijo porque las necesidades han cambiado.

Una forma de emprender que tenga en cuenta el cuerpo

Ahora bien, los cambios en la biología femenina no se limitan a la maternidad. El cuerpo y el cerebro de las mujeres también atraviesan cambios a lo largo del ciclo menstrual y de las distintas etapas de la vida. Conocerlos puede ayudarnos a pensar en otra forma de trabajar.

Lara Lawn, formada en neurociencia en Harvard y Duke, lleva años explorando la relación entre el cerebro y el cuerpo femenino y en cómo aplicar ese conocimiento a la vida y al trabajo. Además de investigadora y divulgadora, es empresaria y madre de cuatro hijos, una experiencia desde la que plantea revisar cómo se diseña un negocio teniendo en cuenta cómo funciona nuestro cuerpo.

La ciencia empieza a aportar algunas pistas. Un estudio publicado en Nature Neuroscience en 2025 siguió de forma muy detallada a cuatro mujeres y observó cambios en su actividad cerebral relacionados con las variaciones hormonales a lo largo del ciclo. Aunque es una muestra muy pequeña y no permite sacar conclusiones generales, el trabajo apunta a algo interesante: el cerebro no funciona de manera idéntica en todo momento.

Esto no significa que haya que organizar el trabajo en función de cada día del ciclo ni que todas las mujeres experimenten lo mismo. Pero sí que deberíamos prestar más atención cómo nos encontramos y qué necesitamos en cada momento.

Hay tareas requieren más concentración y que quizá se puedan dejar para otro momento si un día hace falta bajar el ritmo o descansar.

La experta explica que «no se trata de conciliar trabajo y maternidad, se trata de hacer las cosas desde un punto de vista acorde a la biología».

Y ahí es donde la biología puede entrar de verdad en el diseño de un negocio:

  • decidir cuánto depende de nuestra presencia
  • establecer qué podemos delegar
  • pensar qué tareas podemos automatizar
  • organizar cuánto tiempo dejamos para el descanso y la recuperación.

Y es que el tiempo para una misma debería entrar en el diseño de la empresa desde el principio.

La ambición también está en cómo se trabaja

La cultura del hustle (mentalidad que promueve el trabajo intenso, constante y sin descanso como la única vía válida para alcanzar el éxito personal y financiero) asimila estar siempre ocupada a señal de ambición.

El problema es que este ritmo deja poco espacio para escuchar al cuerpo. Las largas jornadas sin descanso no tienen en cuenta las necesidades del cuerpo y terminan pasando factura. Aunque esta tensión afecta a hombres y mujeres en el caso de las mujeres hay además realidades biológicas —como el ciclo menstrual, el embarazo o la maternidad— que pueden hacer especialmente importante revisar cómo trabajamos.

En su trabajo sobre emprendimiento femenino Lara Lawn propone tener en cuenta cómo funcionan el cuerpo y el cerebro de las mujeres a la hora de organizar el trabajo y tomar decisiones sobre el negocio.

Cuando habla de «energía femenina», se refiere a una forma de trabajar que no se basa únicamente en hacer más y estar siempre disponible. También tiene en cuenta la conexión con los demás, el descanso y la recuperación. El objetivo es mantener la motivación y lograr resultados sin agotarse por hacer crecer un negocio.

Como ella misma dice: «No se trata de ser un superhéroe, se trata de saber hacer las cosas».

El Instituto Inneraxis, del que es cofundadora, reúne en su whitepaper investigaciones sobre identidad, vínculo y respuesta del cerebro ante las amenazas, que sirven como base para su propuesta de cambio personal y de una forma diferente de relacionarnos con el trabajo.

La tecnología puede devolvernos tiempo

Una de las claves para poder construir un negocio que se adapte mejor a nuestras necesidades, es dejar de hacer a mano todo lo que la tecnología puede hacer por nosotras y empezar a automatizar tareas repetitivas con plantillas o programas informáticos.

La tecnología puede ayudarnos a recuperar tiempo y a reducir tareas que consumen energía sin aportar demasiado valor. La inteligencia artificial puede ayudarnos a preparar un primer borrador de un correo, una propuesta, un contenido o un documento.

No se trata de usar la tecnología para hacer todavía más cosas, sino para recuperar tiempo que podemos dedicar a descansar, a cuidar nuestras relaciones.

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