El coche familiar nos facilita el día a día, ya sea para llevar a los niños al colegio, hacer la compra, ir a trabajar o salir de viaje. Como lo usamos con tanta frecuencia, a veces nos olvidamos de que necesita un mantenimiento para seguir funcionando de forma segura y fiable.
Aunque muchos problemas mecánicos aparecen sin previo aviso, una parte importante de las averías se pueden prevenir con revisiones periódicas y un adecuado mantenimiento del coche familiar. Si detectamos a tiempo el desgaste de algunas piezas, podremos evitar reparaciones más costosas y reducir el riesgo de quedarnos tirados en mitad de un trayecto.
Algunos componentes, como los frenos o los elementos de la suspensión, requieren revisiones periódicas. Otros, como el volante, pueden necesitar atención si se deterioran sus mandos, aparecen fallos en los controles integrados o se detectan daños que afectan a su funcionamiento. En estos casos, es importante determinar primero si es suficiente con reparar un componente o si resulta necesario sustituir alguna pieza.
Para identificar el recambio adecuado, los catálogos de piezas para coches permiten consultar componentes según la marca y el modelo del vehículo. Antes de comprar, conviene comprobar la referencia y confirmar la compatibilidad con la versión y el equipamiento del automóvil, mirando la documentación técnica del vehículo.
¿Qué piezas del coche sufren más desgaste y cuándo conviene revisarlas?
Los coches familiares pueden estar expuestos a situaciones muy diferentes: trayectos cortos por ciudad, atascos, desplazamientos largos por carretera, cambios de temperatura, las tormentas, calzadas en mal estado, viajes con el maletero a tope. Cada una de estas circunstancias influyen en el desgaste de unas piezas u otras.
Por ejemplo:
- Conducir por ciudad, con frenadas frecuentes y paradas constantes, puede acelerar el desgaste de los frenos.
- Los trayectos por firmes inestables o los viajes largos con mucho equipaje aumentan la carga que soportan los neumáticos y la suspensión.
Por eso, además de respetar el calendario de mantenimiento del fabricante, conviene prestar atención a estas piezas, que son las que más acusan las circunstancias de la circulación
1. Los neumáticos
Los neumáticos son fundamentales para la seguridad, pues influyen en la adherencia y la estabilidad del vehículo. Su desgaste depende del tipo de conducción, los kilómetros recorridos, la presión, la carga y el estado de la carretera.
Es aconsejable comprobar la presión regularmente (los vehículos más modernos avisan cuando está baja) y siempre que se vaya a realizar un viaje largo.
Además, conviene revisar periódicamente la profundidad del dibujo y comprobar que no hay bultos, grietas o desgaste irregular.
Si el vehículo tiende a desviarse hacia un lado o los neumáticos presentan un desgaste desigual, puede ser necesario revisar la alineación, el equilibrado u otros componentes.
2. Los frenos
Las pastillas y los discos de freno están sometidos a un desgaste constante, especialmente en recorridos urbanos con paradas frecuentes. La duración depende mucho del estilo de conducción y del entorno en el que circulamos.
Aunque el estado de estas piezas se comprueba siempre en las revisiones periódicas, conviene revisarlas también si notamos chirridos persistentes, vibraciones al frenar, o un tacto diferente en el pedal.
3. El aceite y los filtros
El aceite es un elemento fundamental para el buen funcionamiento del motor, ya que lubrica las piezas internas y reduce la fricción. Con el uso va acumulando residuos y perdiendo sus propiedades. Por eso en el manual del vehículo se establecen unos intervalos de cambio por kilometraje o tiempo que es importante respetar.
Y lo mismo ocurre con los filtros de aceite y de aire. El primero retiene las partículas para que no deterioren el aceite y el segundo evita que entren impurezas en el motor. Para que sigan funcionando bien hay que sustituirlo como mínimo en las fechas que establecen los calendarios de las revisiones.
4. La batería
Conviene vigilar la batería cuando llega el frío o si el coche pasa mucho tiempo parado, porque puede llegar a descargarse. Tienes consejos en el post Consejos para viajar en coche en los días frío
La vida útil de la batería depende del modelo, el clima, la forma de conducir y el consumo eléctrico del vehículo. Muchas duran entre tres y cinco años, pero también puede ocurrir que dure más o se estropee antes.
Algunos síntomas de que la batería empieza a fallar son:
- un arranque más lento de lo habitual
- pérdida de intensidad en luces
- avisos relacionados con el sistema eléctrico
5. El volante y los mandos
Aunque no es habitual tener que sustituir el volante por completo por desgaste, pueden aparecer anomalías en sus componentes que dificulten la conducción, como el deterioro del revestimiento o fallos en los botones integrados.
Además, es importante prestar atención a holguras, ruidos o cambios en la respuesta de la dirección, ya que pueden indicar problemas en otros componentes del sistema.
Si es necesario sustituir el volante o alguno de sus componentes, hay que comprobar la compatibilidad con el modelo y el equipamiento del vehículo, especialmente si incorpora mandos electrónicos o sistemas de seguridad.
6. Amortiguadores y suspensión
Los amortiguadores y la suspensión son muy importantes para la seguridad ya que ayudan a mantener la estabilidad del vehículo
La suspensión mantiene las ruedas en contacto con la carretera. Los amortiguadores, los muelles y los silentblocks (piezas que ayudan a reducir vibraciones y ruidos y amortiguar golpes) se pueden deteriorar con los kilómetros, los baches y el paso del tiempo.
Algunos síntomas de que alguna de estas piezas puede tener problemas son:
- El desgaste desigual de los neumáticos
- Los rebotes exagerados después de pasar por un desnivel
- Ruidos al circular
- Menor estabilidad en las curvas
7. Las correas y otros componentes del motor
Si el coche tiene correa de distribución (los eléctricos no llevan) es fundamental revisar su estado periódicamente. Si se rompe, la avería puede ser muy grave. Sé de lo que hablo porque me ocurrió hace muchos años con el primer coche que conducía
También conviene revisar cada cierto tiempo los manguitos, el sistema de refrigeración y el estado de los niveles de los líquidos correspondientes.
Las luces, las escobillas y el líquido limpiaparabrisas se deben mirar antes de un viaje largo.Tienes más consejos en el post Consejos para viajar con niños en coche.
Conviene conservar las facturas y el historial de mantenimiento. Para recordar cuándo toca revisar una pieza, (puedes anotar cuando se cambió en calendario del móvil y ponerte una alerta para mirarla pasado un tiempo).
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