La ansiedad y el estrés emocional no solo provocan un “nudo en el estómago”, sino otros síntomas digestivos como dolor abdominal, hinchazón, diarrea o estreñimiento. Los expertos explican por qué los nervios se agarran al estómago y el intestino y qué tratamientos hay para aliviar las molestias.
El eje intestino cerebro conecta las emociones con el funcionamiento digestivo
Según explica, la doctora Ana Isabel Ortiz Gutiérrez, del Área de Salud de Grupo Farmasierra: “el intestino es particularmente sensible a los cambios emocionales. Por ello, el estrés, la falta de descanso e incluso la sobrecarga social pueden desencadenar o agravar los síntomas digestivos”.
El doctor Luis Herrera, de Schwabe Farma Ibérica, añade que “el intestino y el cerebro mantienen una comunicación constante a través del eje microbiota-intestino-cerebro, en el que participan vías neuronales, hormonales e inmunológicas como el nervio vago. Cuando este equilibrio se altera, como ocurre por ejemplo con la dispepsia funcional no solo aparecen molestias digestivas, sino también síntomas emocionales. Y a su vez, una mayor inestabilidad emocional puede generar mayores dolores gastrointestinales.
Además, en las situaciones de estrés o sobrecarga emocional, el organismo reacciona con respuestas fisiológicas que pueden modificar la motilidad intestinal, aumentar la percepción del dolor y, en consecuencia, favorecer la aparición de molestias, especialmente en las personas con más predisposición.
A veces, los factores psicosociales como el estrés o las relaciones familiares influyen más en la intensidad de los síntomas digestivos que las propias alteraciones físicas del estómago. De hecho, el estrés también influye en otros procesos, como el crecimiento y la caída del pelo.
La interacción cerebro-intestino es especialmente relevante en los trastornos funcionales digestivos (colon irritable y la dispepsia).
Según el documento de consulta rápida para médicos de Atención Primaria «Dispepsia funcional y síndrome del intestino irritable», realizado por el Grupo de Trabajo de Digestivo y de Fitoterapia de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) los problemas de la interacción intestino-cerebro son los trastornos gastrointestinales funcionales más frecuentes en las consultas de Atención Primaria.
- Así, la ansiedad y el estrés influyen mucho en los síntomas del Síndrome del Intestino Irritable: un trastorno intestinal que provoca dolor abdominal recurrente, hinchazón y alteraciones del ritmo intestinal, y que se calcula que afecta al 15% de la población,
- Los últimos estudios han demostrado que, por ejemplo, la dispepsia funcional (un trastorno que produce dolor en la parte alta del abdomen), coexiste a menudo con trastornos psicológicos, como la ansiedad y la depresión.
El papel de la microbiota y la serotonina
Por otro lado, los microorganismos que hay en el intestino (microbiota intestinal) también tienen un papel importante en la función digestiva y en la interacción entre el organismo y el entorno. Por ello es fundamental mantener su equilibrio
Según explica el doctor Herrera: “las alteraciones en la microbiota pueden desencadenar respuestas inmunitarias anómalas, aumentar la inflamación intestinal e incluso afectar la producción de neurotransmisores como la serotonina, con su consecuente repercusión en el estado emocional”,
Por tanto, ante la presencia persistente de síntomas de ansiedad, depresión o malestar digestivo, es necesario consultar con un especialista en aparato digestivo para que realice un diagnóstico y pueda establecer un tratamiento.
Según explican desde Grupo de Trabajo de Digestivo y de Fitoterapia de SEMERGEN las alternativas de tratamiento abarcan desde la farmacoterapia hasta las intervenciones no farmacológicas, y se deciden en función de los síntomas del paciente y su respuesta a tratamientos previos.
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