Durante el verano es habitual que el acné mejore mucho, incluso que «casi desaparezca», pero ojo no hay que confiarse porque es un efecto temporal y si no se cuida bien la piel, en septiembre puede aparecer un efecto rebote. La idea de que el sol y el agua del mar curan el acné es falsa, lo único cierto es que mejora pero temporalmente.
Por qué el acné mejora en verano
El acné en verano mejora notablemente por tres razones:
- Los rayos ultravioleta del sol favorecen el engrosamiento cutáneo y bajan temporalmente la inflamación y la rojez de los granitos (pero ojo, al mismo tiempo este engrosamiento cutáneo que provoca el sol puede obstruir los poros).
- El moreno de la piel disimula las rojeces y marcas.
- El agua de mar ayuda a limpiar la piel de forma puntual, ya que tiene propiedades antisépticas gracias a su alta concentración salina
- El calor evapora el agua de la piel y esto provoca una falsa sensación de que los granos se están secando.
El riesgo de esta falsa sensación de mejoría es que si se deja de cuidar la piel adecuadamente, pensando que el acné ha remitido, la combinación de radiación solar, calor, sudor, exceso de sebo, cloro, sal uso fotoprotectores que no siempre son adecuados, etc. puede alterar el equilibrio de la piel acneíca y producir un efecto rebote en cuanto desaparezca el efecto temporal del sol y el moreno.
El efecto rebote suele aparecer semanas después de las vacaciones, con el resultado de más puntos negros, mayor producción de sebo y brotes inflamatorios que necesitan tratamientos más intensivos.
Cómo cuidar la piel con acné en verano
Fran Escudero, experto en dermocosméticade Skin Perfection by Bluevert , aconseja adaptar el cuidado facial a las necesidades de la piel durante el verano manteniendo los tres pilares fundamentales: limpieza, fotoprotección e hidratación y, por otro lado, adaptar los tratamientos médicos a las circunstancias externas.
En verano, limpieza suave
En verano, conviene limpiar la piel por la mañana y por la noche, con un producto suave que elimine el exceso de sebo, el sudor y otras impurezas sin alterar la barrera cutánea. Si se suda mucho o se han pasado varias horas en la playa o en la piscina, lo ideal es limpiar la piel en cuanto sea posible, sobre todo antes de volver a aplicar productos de tratamiento.
Protección solar alta pero ligera
Cuando se sufre acné conviene elegir fotoprotectores libres de aceites, con formulas no comedogénicas, en formulaciones ligeras y fáciles de extender. No se deben usar los fotoprotectores corporales en la cara, ya que suelen ser más densos u oclusivos.
Mucha hidratación
Las pieles grasas también necesitan hidratación para preservar la función barrera de la piel. Solo hay que tener cuidado de elegir formulaciones con texturas ligeras, no comedogénicas, adecuados para para pieles grasas o con tendencia al acné.
Los activos renovadores con cuidado
Durante el verano, a menos que el dermatólogo te indique lo contrario, no es necesario abandonar por completo los tratamientos médicos con ingredientes queratolíticos (alfa-hidroxiácidos, ácido salicílico, etc.) que ayudan a mantener el acné a raya. Solo hay que tener más cuidado y ajustar la frecuencia según la tolerancia de la piel y sobre todo, evitar la exposición solar directa tras su aplicación. Por ejemplo, se pueden aplicar por la noche.
Más información sobre el cuidado del acné en el post Consejos para tratar el acné en la adolescencia y
Consejos
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