Aunque hoy en día disponemos de mucha información sobre los efectos del sol en la piel y sabemos lo importante que es protegerse de los rayos dañinos siguen circulando algunos mitos sobre la protección solar: desde pensar que en los días nublados no es necesario usar protección solar hasta dar por hecho que una piel bronceada ya está protegida. Desmontamos algunas de las creencias erróneas sobre el sol para ayudarte a cuidar tu piel.
Mitos sobre la protección solar
1. Hay que aplicar el protector media hora antes para que sea efectivo: FALSO
Durante mucho tiempo escuchamos mucho esta recomendación, hasta que una investigación de la Universidad de Málaga publicada en la Revista de la Academia Europea de Dermatología demostró que los protectores solares son efectivos en la piel a los cinco minutos de aplicarlos. En cualquier caso, lo importe es aplicar el protector en cuanto se produzca la exposición solar y re aplicarlo cada dos horas o después de bañarse o de sudar mucho.
2. En los días nublados no es necesario protegerse: FALSO
Aunque el sol no se vea, se encuentra detrás de las nubes y parte de sus radiaciones las traspasan y pueden quemar la piel que no lleva protección. Aunque no se note el calor, la piel puede sufrir daños, incluso cuando la temperatura es baja.
3. Si voy a estar en la sombra no necesito protección solar: FALSO
La sombra reduce la exposición directa al sol, pero no la protege completamente de los rayos ultravioleta. Los rayos UV se pueden reflejar en superficies como el agua, el césped o la arena y llegar a la piel.
4. El bronceado protege del sol: FALSO
El bronceado que adquiere la piel es un mecanismo de defensa frente al sol, pero los rayos pueden ser igual de dañinos si la piel no se protege con un fotoprotector adecuado. Es decir, cuando se broncea, la piel produce más melanina (que es la que oscurece la piel) para intentar protegerla del sol, pero la protección es muy limitada y no evita que los rayos UV sigan afectando a las capas más profundas de la piel.
5. El uso de fotoprotectores limita la síntesis de vitamina D: FALSO
La vitamina D se produce en la piel con la exposición a la radiación UVB. Aunque el protector solar puede reducir parcialmente la radiación, no bloquea la síntesis de vitamina. Los estudios realizados han demostrado que las personas que usan protector solar de forma habitual no suelen tener niveles más bajos de vitamina D que las que no lo usan.
6. Se pueden usar fotoprotectores orales en lugar de crema: FALSO
Los fotoprotectores orales pueden ser un complemento interesante en ciertos casos (por ejemplo, para proteger el vitíligo), pero tienen una función distinta a la de los protectores en crema o gel.
7. No pasa nada por utilizar crema solar del año pasado: FALSO
Los expertos aconsejan consumir la crema solar antes de que pase un año de la apertura del envase, pues estos productos se exponen a temperaturas elevada en la playa, piscinas, etc., donde les da mucho sol y se pueden deteriorar. Por lo tanto, no conviene guardar los protecotres solares de una temporada a otra.
8. Si usas protector solar, no te pones moreno: FALSO
El protector solar no impide el bronceado, sino que lo regula Aunque uses protección solar, parte de la radiación ultravioleta va a seguir llegando a la piel y va a activar la producción de melanina, que es la que oscurece la piel. Tienes consejos para broncearte con salud en el post 10 consejos para tomar el sol de forma segura.
9. El sol únicamente daña la piel: FALSO
El sol también puede causar daños en los ojos, los labios y el pelo. Por eso, además de utilizar protectores solares específicos para cada zona del cuerpo (cacao solar para los labios) y productos específicos para el cabello, conviene proteger la cabeza y los ojos con un un sombrero y ponerse gafas de sol con filtro UV.
10. Solamente el sol del verano es peligroso: FALSO
El sol emite rayos ultravioletas durante todo el año, aunque su intensidad varía.
Aunque en otras estaciones no caliente tanto puede ser igual de peligroso para nuestra piel si no la protegemos con un protector con un SPF adecuado a nuestro tipo de piel. El número del SPF indica cuántas veces tardará la piel en quemarse usando protector solar respecto a si no lo usamos. Por ejemplo, si la piel empieza a enrojecer cuando lleva 20 minutos sin protección, un SPF 50 la protegerá 50 veces más (20×15= 1000 que suponen unas 16 horas), que sin protección.
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