El embarazo puede dejar algunas huellas en la piel que no siempre son fáciles de borrar: manchas en la cara y el abdomen, celulitis… Además, los cambios hormonales del posparto y la lactancia pueden hacer que la piel esté más seca y sensible, incluso con picores, y que salga vello en zonas poco habituales.

En el posparto es importante cuidar la piel con una alimentación rica en proteínas y vitamina, protegerla del sol y sobre todo, hidratarla muy bien con productos adecuados. Sin embargo, no hay que tener prisa para vuelva a estar como antes porque el organismo de la madre reciente (incluida la piel) necesita tiempo para recuperarse de los cambios del embarazo.

Muchas de las alteraciones que acusa la piel en el posparto son temporales y remiten poco después de dar a luz, otras tardan más y algunas no se van sin una ayudita extra: hoy en día hay técnicas maravillosas de láser para eliminar las manchas o la celulitis y otros tratamientos estéticos para mejorar la piel tras el parto.

Ahora bien, hay que tener mucho cuidado antes de realizar determinados tratamientos estéticos en el posparto, ya que podrían resultar contraproducentes o no funcionar o si el cuerpo no se ha recuperado todavía. Según explica la doctora Vanessa Vergara, especialista en medicina estética de la Clínica Uvegara “es crucial esperar a que los niveles hormonales se estabilicen antes de iniciar cualquier tratamiento abrasivo”.

Tratamientos para los problemas de la piel en el posparto

Para las manchas: láser despgimentante

Las hormonas del embarazo aumentan la producción de melanina (el pigmento que da color a la piel), lo que a su vez provoca que algunas zonas de la piel se oscurezcan o que aparezcan manchas, especialmente en la cara alrededor de la nariz y de la boca (máscara del embarazo) y en el abdomen (línea alba). Tienes más información en el post Cuidados de la piel en el embarazo.

Tras el parto, la estimulación de los melanocitos desaparece, pero el pigmento no se va de golpe.

En muchos casos, las manchas se aclaran por sí solas en unos 6-12 meses. Si no desaparecen, se pueden eliminar con un láser despigmentante, que actúan rompiendo los depósitos de melanina en la piel.

Aunque no hay evidencias de que la energía del láser afecte la lactancia ni de que pase a la leche materna -ya que el tratamiento en exclusivamente cutáneo-, como recomienda la experta de la Clínica Uvegara es recomendable esperar a que las hormonas se hayan estabilizado porque, porque en el posparto la piel suele ser más sensible y reactiva.

La elección del momento y el tipo de láser debe hacerla un especialista con experiencia en piel posparto.

Para la piel apagada y seca: revitalización facial

Al contrario de la mesoterapia que implica el uso de agujas, la revitalización facial es un procedimiento sin agujas, ni cirugía. Se trata de una buena solución para recuperar la luminosidad, hidratación y firmeza de la piel, que en el posparto suele tener un tono apagado por el cansancio, la falta de sueño y el estrés que causa la llegada de un hijo.

La revitalización facial es una opción segura, incluso en el embarazo, porque no precisa sustancias invasivas ni procedimientos agresivos. 

Para la celulitis: drenaje linfático

En el posparto es habitual que aparezca celulitis, incluso en mujeres con peso normal, por la retención de líquidos que se produce tanto en el embarazo como en el posparto y la lactancia.

Los masajes y el drenaje linfático mejoran la circulación y la retención de líquidos y son compatibles con la lactancia.

Ahora bien, es importante acudir a una clínica que realice un análisis detallado de la piel y la celulitis con un escáner corporal avanzado para poder determinar el grado de celulitis y su distribución y poder decidir así el tratamiento más adecuado para cada persona.

Para el aumento del vello: depilación láser

El desequilibrio hormonal que se producen en el posparto, puede provocar que aparezca vello en zonas inesperadas, como la cara, la tripa o la espalda.

  • Los métodos de depilación caseros (maquinilla, depiladora eléctrica y cera) son seguros, pero pueden provocar reacciones si la piel está más sensible.
  • La depilación con hilo es segura para el rostro o zonas pequeñas
  • La depilación láser también es segura si se limita a la zona, pero como ocurre con los tratamientos estéticos mencionados anteriormente, puede ser menos eficaz si las hormonas no están estables, ya que el vello puede crecer de forma irregular hasta que se estabilice.

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