Aunque, en invierno, los pies estén escondidos debajo de una o más capas, no hay que dejar de cuidarlos y no solo por estética, sino también por salud. ¿Cómo proteger los pies del frío?

Pasamos sobre ellos la mayor parte del día, y por eso son una parte del cuerpo bastante castigada: durezas, juanetes… y en invierno: sabañones.

Quizá el problema más típico son las grietas en el talón. Para prevenirlas (y no solo en verano, cuando se ven) conviene masajearlos regularmente con piedra pómez, exfoliarlos e hidratarlos a diario con una crema específica.

El frío y la lluvia aumentan el riesgo de sufrir problemas en los pies, especialmente en las personas mayores, los niños y las personas que practican deportes de invierno.

El frío estrecha los vasos sanguíneos y ralentiza la circulación de la sangre y la renovación de las células, lo que puede hacer que la piel no se nutra adecuadamente y se vuelva seca y sensible.

Las lesiones más típicas por el frío son los eccemas, las dermatitis y los sabañones: una lesión de la piel que se produce por el estrechamiento prolongado de los vasos sanguíneos a causa del frío intenso y que provoca una inflamación rojiza en la piel de las manos, los pies o las orejas con picor y quemazón.

Consejos para evitar problemas en los pies por el frío

Para evitar la aparición de problemas, el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía aconseja:

  • Utilizar un calzado impermeable que permita que el pie transpire y evite humedades. Los pies húmedos aumentan la sensación de frío y el riesgo de sufrir patologías. Conviene que la suela sea antideslizante, para evitar caídas si llueve.
  • Usar calcetines de fibra natural, como lana o algodón, que no aprieten.
  • Para realizar deportes de invierno (esquí, snowboard) o senderismo al aire libre, conviene llevar calcetines finos, fabricados con materiales específicos para estar al aire libre en invierno.
  • No conviene calentar los pies acercándolos mucho a fuentes de calor, porque el cambio brusco de temperatura propicia la aparición de sabañones.
  • En las personas mayores y en los niños, conviene usar cremas que preparan la piel para las agresiones del frío y tratan las grietas que puedan aparecer.
  • Cuando se pasa mucho tiempo sentado, conviene masajear  periódicamente los pies o realizar ejercicios específicos con ellos para mantener la temperatura y mejorar la circulación.
  • Se aconseja sumergir los pies en baños que combinen agua fría y agua tibia para estimular la circulación. Esto se recomienda especialmente  para las personas problemas circulatorios y también después de practicar deportes de invierno o al aire libre.
  • Se debe evitar el alcohol y el tabaco, ya que aumentan la deshidratación de la piel, lo que a su vez aumenta el riesgo de padecer sabañones.

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