En vacaciones, con la mayor actividad al aire libre y en las piscinas, aumenta el riesgo de caídas en los niños y en consecuencia, de golpes pueden afectar a los dientes o la encía y que precisan una actuación rápida para evitar complicaciones. Los expertos de Sanitas explican qué hay que hacer si un niño se rompe un diente.

La doctora Victoria Cartaya, odontóloga del Equipo de innovación clínica y calidad asistencial de Sanitas Dental explica que “Después de un golpe en los dientes, lo importante no es solo que deje de sangrar. Una vez que el niño se calma, hay que comprobar si la pieza se ha movido, si falta algún fragmento o si la mordida ha cambiado.

Aunque a primera vista la pieza esté bien, conviene estar vigilante durante unos días, pues los golpes en los dientes pueden afectar a la raíz, el nervio o el hueso que lo sostiene. Hay que consultar con un odontólogo si la pieza cambia de color pasados unos días, aparece sensibilidad al frío o al calor, dolor o síntomas de infección.

Siempre que un niño se da un golpe en un diente, conviene anotar la hora del accidente y cómo ha sido (con o sin caída, choque directo, impacto con un objeto, etc.). Todos estos datos pueden ayudar al especialista a valorar la urgencia y el tipo de pruebas que conviene hacer para valorar el estado de la pieza.

Además, hasta que un experto haga una valoración es mejor evitar masticar con la zona afectada: no hay que probar “a ver si duele” mordiendo con el diente afectado, porque la presión que se ejerce al hacerlo puede agravar una posible  fisura dental, aumentar la movilidad o desplazar más la pieza dental.

Qué hacer cuando se rompe un diente definitivo

Cuando un golpe causa la caída completa de un diente definitivo, tanto en niños como en adultos hay que actuar rápido. En estos casos, la experta aconseja

  • Localizar la pieza y sujetarla por la corona, la parte visible del diente, sin tocar la raíz.
  • Si está sucia, aclararla con suero fisiológico o leche, sin frotar ni raspar.
  • Si el afectado está consciente, se le puede intentar colocar la pieza dental en su lugar habitual y pedirle que la mantenga en el sitio mordiendo una gasa limpia hasta llegar al consulta del dentista
  • Si la pieza no se puede recolocar o no es seguro hacerlo (por la edad del niño, por ejemplo) hay que conservarla húmeda en leche, suero o saliva hasta llegar a la consulta.

Qué hay que hacer cuando un niño se rompe un diente de leche

Hay quien piensa que si se rompe un diente de leche no pasa nada porque la pieza se va a caer. Es uno de los mitos sobre los dientes de leche más extendidos. Sin embargo, los dientes de leche son importantes para el desarrollo del habla y la masticación y  tienen un papel muy importante para mantener el espacio de los dientes definitivos.

En estos casos no se recomienda recolocar la pieza, ya que al intentarlo hacerlo se podría dañar el diente definitivo que se está formando debajo. Los pasos a seguir son:

  • Controlar el sangrado con una gasa limpia presionando suavemente con una gasa limpia durante unos minutos (evitar enjuagues o tocar la herida repetidamente).
  • Conservar la pieza o los fragmentos (si se ha roto una parte del diente) en leche o suero. A veces, los fragmentos sirven para reconstruir la pieza.
  • Aplicar frío en la zona (hielo envuelto en un paño) a intervalos para ayudar reducir la inflamación y el dolor.
  • Acudir a un odontopediatra o a un servicio de urgencias para que valore si se puede reconstruir con resina para protegerlo y mantener su función.

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