Todos hemos sufrido algún atragantamiento mientras comemos, pero por lo general no ha ido allá de un mal rato con tos hasta que logramos expulsar el trozo de comida de las vías respiratorias. En estos casos no hay que hace nada, pero si el atragantamiento provoca asfixia, es fundamental actuar por rapidez para ayudar a expulsar el cuerpo extraño, por ejemplo, con la maniobra de Heimlich.

Por qué nos atragantamos

El atragantamiento se produce cuando un trozo de alimento que se desvía de manera accidental hacia las vías respiratorias. Por ejemplo, las uvas uvas  enteras (con piel y con pepitas) son peligrosas en los menores de 5 años.

Los atragantamiento se producen porque la vías respiratorias (tráquea), y la vías digestiva (esófago)  confluyen en la garganta. Cuando tragamos, dejamos momentáneamente de respirar, sin ser conscientes de ello, para cerrar la vía respiratoria y que la comida pase a la vía digestiva. Si no tragamos bien y falla la deglución de alimentos, estos pueden ir a la garganta o la tráquea y dificultar o impedir la respiración y llegar a provocar la asfixia e incluso la muerte, si la obstrucción es completa y prolongada.

El riesgo de atragantamiento es mayor en los niños (porque sus vías respiratorias y el tubo digestivo son más estrechos que en los adultos) y en las personas con problemas neurológicos y las personas mayores porque tienen más dificultades para tragar y deglutir

Por todo ello, es fundamental saber cómo actuar cuando alguien se atraganta y no es capaz de expulsar el cuerpo extraño de las vías respiratorias por sí solo.

El instructor en apoyo vital básico de HM Hospitales, Emilio Blanco explica que la maniobra de Heimlich es la mejor aliada para actuar ante estas situaciones.

Síntomas del atragantamiento

Según explica el experto, cuando una persona sufre un atragantamiento porque presenta dificultad respiratoria, se lleva las manos al cuello y puede adquirir una coloración azulada.

Lo primero que hay que hacer es intentar diferenciar si la obstrucción de la vía aérea es parcial o total.

  • En la obstrucción parcial, se puede escuchar estridor y la víctima tose insistentemente. En este caso, el experto. explica que » hay que animar al afectado a seguir tosiendo, ya que lo más probable es que el problema remita sin hacer nada más”,  
  • En la obstrucción total, el afectado no puede hablar, respirar, ni toser y es probable que pierda rápidamente el conocimiento, por lo que hay que actuar con rapidez y realizar la maniobra de Heimlich, que es muy sencilla de llevar a cabo y muy efectiva.

Además, hay que evitar buscar objetos extraños en boca y faringe con el dedo a ciegas, ya que sólo se deben retirar los objetos extraños si pueden verse.

Cómo realizar la maniobra de Heimlich

El experto explica que:

  1. Hay que colocarse detrás de la persona que se ha atragantado, “rodeándola con los brazos e inclinándola hacia delante.
  2. A continuación, hay que cerrar el puño y colocarlo entre el ombligo y el extremo inferior del esternón del paciente con el pulgar hacia dentro.
  3. Después hay que coger el puño con la otra mano y empujar enérgicamente hacia adentro y hacia arriba”

Si después de realizar la maniobra unas cuantas veces el problema persiste hay que llamar al 112, dejar al afectado en el suelo y realizar, si se conoce, la técnica, reanimación cardiopulmonar básica hasta que llegue el personal sanitario.

La maniobra de Heimlich en embarazadas y personas con obesidad

Cuando la víctima es una embarazada o una persona con obesidad, la presión se debe aplicar sobre el tercio medio del esternón.

La maniobra de Heimlich en niños y bebés

Si el afectado es un bebé

El experto se aconseja:

  1. Colocarle a horcajadas sobre tu antebrazo sujetándole la mandíbula, con la cabeza más baja que el tronco
  2. Darle cinco palmadas entre los omóplatos.
  3. Si no reacciona, darle la vuelta y aplicar 5 compresiones en la zona esternal con el dedo índice y medio.

Si el afectado es un niño menor de 5 años no cierres el puño.

  1. Colócate detrás de él, arrodillado o sentado, y rodéale con los brazos
  2. A continuación, localiza el plexo solar (justo encima de la boca del estómago) y comenzar la maniobra para ejercer la presión en esa zona, con la mano en forma de cuchara y ayudar a la presión con la otra mano encima (no cierres el puño como harías con un adulto).

En los niños, el riesgo de atragantarse es mayor por sus características físicas. Además los niños tienden a llevarse a la boca lo que llama su atención. Por ello, los pediatras aconsejan evitar que los menores de tres años tomen alimentos pequeños y duros, como los frutos secos y vigilar que los juguetes que utilizan  no tengan piezas pequeñas que se puedan llevar a la boca.

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