Perder los kilos ganados durante el embarazo no siempre significa recuperar el abdomen de antes. A veces, incluso con una alimentación equilibrada y ejercicio regular, después del embarazo la barriga no vuelve a ser la misma, sino que sigue flácida y descolgada. En estos casos, el problema suele ser la grasa, sino la debilidad de los músculos abdominales.

Durante el embarazo, los músculos rectos del abdomen se separan para permitir el crecimiento del útero que alberga al bebé. Tras el parto, lo habitual es que los músculos vuelvan poco a poco a su sitio, pero a veces no lo hacen.

Esta separación de los músculos rectos se conoce como diástasis abdominal y necesita un tratamiento especial con ejercicios específicos (no valen los abdominales clásicos), fisioterapia o técnicas quirúrgicas, como la abdominoplastia y un procedimiento llamado Mommy Makeover. Te explico cómo se produce la diástasis y los tratamientos.

Cómo se produce la diástasis 

Durante el embarazo, la pared abdominal se distiende y la línea alba (el tejido fibroso que une los músculos rectos) se estira y pierde parte de su firmeza, provocando la separación de los músculos rectos que mantienen el abdomen en su sitio.

La separación de los rectos se llama diástasis y es habitual en el embarazo y el posparto. De hecho, se calcula que las seis semanas del parto hasta dos tercios de las mujeres todavía presentan cierta separación de los músculos abdominales.

Pasadas estas seis semanas, que coinciden con el puerperio, el cuerpo suele iniciar un proceso de recuperación en la que el colágeno de la línea alba recupera gradualmente su firmeza y elasticidad y facilita el acercamiento de los músculos rectos. Pero a veces, no ocurre así y los músculos se quedan separados

Por lo tanto, cuando la tripa no remite a pesar de la buena alimentación y el ejercicio, conviene consultar con un especialista  para determinar si la causa es una alteración de la pared abdominal, un exceso de piel, la grasa localizada o una combinación de varios factores y valorar los tratamientos más adecuados.

Síntomas de la diástasis

Uno de los síntomas más fáciles de reconocer de la diástasis es el abombamiento en el centro de la tripa, que se nota especialmente al hacer movimientos que aumentan aumentar la presión en el abdomen, como incorporarse de la cama, toser o reír.

Otros síntomas que pueden aparecer son:

  • Abdomen flácido o descolgado
  • Sensación de debilidad o falta de fuerza en la zona abdominal.
  • Molestias digestivas, como hinchazón o sensación de pesadez.
  • Alteraciones del suelo pélvico, que pueden provocar escapes  de orina

Tratamiento de la diástasis

En los casos moderados, la separación de los rectos puede remitir con la ayuda del ejercicio (adaptado a la situación de la paciente) y técnicas de fisioterapia con un experto especializado en el suelo pélvico.

Pero cuando la alteración persiste a pesar de los tratamientos conservadores, puede ser necesario recurrir a una técnica quirúrgica como la abdominoplastia y si se quiere aprovechar para corregir otros problemas, a la técnica llamada Mommy Makeover.

Abdominoplastia

La abdominoplastia no es solo una operación para reducir la tripa. También permite eliminar el exceso de piel y, cuando está indicado, tratar los músculos abdominales.

Si hay una diástasis, se pueden reparar los músculos rectos mediante una técnica llamada plicatura, que ayuda a recuperar la tensión y la continuidad de la pared abdominal, además de mejorar el contorno.

Mommy Makeover

Cuando los cambios del embarazo han afectado también al pecho, la piel o la distribución de la grasa corporal, algunas mujeres valoran una solución quirúrgica más global conocida como Mommy Makeover.

La cirugía estética puede ser una opción para las mujeres que, una vez recuperadas del embarazo y con expectativas realistas, desean tratar cambios que no han conseguido mejorar con otros métodos.

El Mommy Makeover no es una operación concreta, sino un término que se usa para englobar las técnicas quirúrgicas destinadas a mejorar las partes del cuerpo que han cambiado después de tener un bebé.

El procedimiento se hace siempre a medida de las necesidades de la paciente, combinando diferentes intervenciones como la abdominoplastia, la cirugía mamaria y las técnicas de remodelación corporal como la liposucción.  Puede incluir una o varias.

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