Un reciente estudio de la Facultad de Ciencias Charles E. Schmidt de la Florida Atlantic University ha demostrado que la lactancia materna ayuda a las madres con depresión posparto porque tiene un efecto positivo en el ánimo de las madres con depresión posparto.

La depresión posparto, que no hay que confundir con el bajón anímicos que experimentan la mayoría de las mujeres después de dar a luz, puede afectar el vínculo entre la madre y su hijo, ya que las madres que están deprimidas interrelacionan menos con sus bebés y es posible que les toquen o acaricien menos. Esta falta de contacto afectivo puede afectar al bebé (las caricias,  por ejemplo, reducen el dolor en el bebé) y aumentar el riesgo de que el niño tenga una interacción social atípica.

Sin embargo, estos efectos se contrarrestan cuando la madre da el pecho a su hijo.

El estudio examinó la relación madre-bebé diferenciando el método de alimentación (lactancia materna o biberón), los patrones de contacto afectivo en personas con y sin depresión posparto y la actividad del electroencefalograma (EEG) de los bebés durante la alimentación para evaluar patrones de contacto afectivo tanto en la madre como en el bebé.

La lactancia materna ayuda a las madres con depresión posparto

Los datos de la actividad de EEG, mostraron que el método de alimentación (lactancia frente a alimentación con biberón) influyen en el contacto afectivo.  Los investigadores observaron una reducción en el contacto infantil con sus madres en los bebés del grupo deprimido y alimentado con biberón y sin embargo vieron que la lactancia materna tiene un efecto positivo en el contacto afectivo de la madre y el bebé, lo que resulta beneficioso para el pequeño y también para la madre que mejora el ánimo a estar en contacto con su bebé.

Además, el tacto es muy importante en el desarrollo del bebé, emocional del bebé

Nancy Aaron Jones, Ph.D., autora principal, profesora asociada y directora del Laboratorio de Emociones FAU WAVES en el Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Charles E. Schmidt, y miembro del Instituto del Cerebro de la FAU explica que “El estudio se centró  en los patrones de contacto afectivo de madre e hijo durante la alimentación porque el tacto es una forma de interacción mutua establecida en la primera infancia, que se utiliza para comunicar necesidades, calmar y regular negativamente las respuestas al estrés, y porque, además, las madres y los bebés dedican una parte importante de tiempo a alimentar al bebé durante los primeros tres meses posparto. “

Los patrones de asimetría en ciertas poblaciones infantiles, como los de madres deprimidas, difieren de los patrones de asimetría de los bebés y niños con un desarrollo típico.

Los bebés del estudio mostraron patrones diferenciales de activación cerebral en función de la depresión materna y el tipo de alimentación, lo que lleva  a concluir que las la lactancia tiene efectos muy positivos en las madres con depresión posparto y sus bebés.

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