El posparto es una etapa delicada para la salud física y emocional de la mujer, en la que pueden aparecer alteraciones en diferentes partes del cuerpo que conviene consultar si no remiten. Repasamos los problemas típicos del posparto y sus soluciones.
El embarazo no solo cambia el tamaño de la tripa, sino todo el cuerpo de la futura madre. La vejiga y los intestinos quedan comprimidos por el útero en crecimiento, el suelo pélvico se debilita, la circulación se ralentiza, aumentando el riesgo de sufrir varices y hemorroides, y los cambios hormonales pueden provocar problemas en las encías, la piel, la tiroides e incluso alteraciones en la visión
Tras el parto, el cuerpo el cuerpo vuele a su estado habitual. Pero las hormonas siguen muy revueltas y algunas de las alteraciones pueden tardar en remitir. En cierto modo, el cuerpo de la mujer que ha estado 9 meses transformándose necesita otros 9 meses para recuperarse del todo, Ahora más que nunca, es importante cuidarse y consultar las molestias con un especialista para tratarlas cuanto antes y evitar que se agraven.
En esta etapa, es fundamental contar con un buen seguimiento médico, ya sea a través del sistema público o de una póliza de salud, para poder valorar cualquier síntoma que persista.
Los problemas típicos del posparto
1. Alteraciones en la piel
En el posparto la piel suele estar más seca y apagada por el efecto de las hormonas y también porque la madre, desbordada por el cuidado del bebé, tiene menos tiempo para cuidarla. Pueden aparecer picores, problemas de dermatitis.
Además, los cambios hormonales del embarazo estimulan la producción de melanina, responsable de la pigmentación y pueden provocar cambios en las manchas o lunares que conviene revisar con un dermatólogo.
2. Escapes de orina
Después del parto, es habitual que el suelo pélvico (músculos que sostienen el aparato genito-urinario) se quede debilitado. Esta debilidad es la causa de que algunas mamás recientes sufran escapes de orina al toser, reír o hacer un esfuerzo.
El problema suele remitir practicando los ejercicios de Kegel que fortalecen el suelo pélvico. Si no es así, conviene consultar con un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.
3. Trastornos endocrinos
Los cambios que se producen en el sistema inmunitario tras el parto pueden inflamar la glándula tiroides y ocasionar un problema llamado tiroiditis posparto que alterna fases de hipertiroidismo (exceso de hormonas) y/o hipotiroidismo (deficiencia) que debe vigilar un endocrino.
También es conveniente hacer un seguimiento con este especialista si en el embarazo se ha sufrido diabetes gestacional. Lo normal es que la insuficiencia de insulina se corrija con el nacimiento del bebé, pero algunas mujeres siguen con con alteraciones de glucosa e incluso pueden desarrollar diabetes tipo 2 más adelante.
4. Diástasis abdominal
Tras el nacimiento del bebé, es normal que la tripa siga hinchada y blandita durante un tiempo, pero si no desaparece con la dieta y el ejercicio, conviene revisar el estado de los músculos abdominales rectos con un fisioterapeuta, para descartar una diástasis abdominal (separación de los rectos abdominales)
En el embarazo, los músculos rectos se separan para hacer sitio al bebé, después del parto vuelven a su posición habitual, pero a veces no lo hacen y es necesaria la ayuda médica y para recolocarlos en su lugar, con ejercicio o intervención quirúrgica. Tienes más información en el post Tratamiento de la diástasis abdominal.
5. Hormigueo de manos
La retención de líquidos que se produce a causa de los cambios hormonales del posparto y la lactancia, sumada a la presión que sufren los nervios de los brazos al cargar al bebé o sostenerle al darle el pecho, pueden provocar que se duerman las manos, sobre todo de noche. Tienes más información en el artículo Por qué se duermen las manos en el posparto y cómo prevenir el molesto hormigueo
6. Tristeza sin motivo
Los cambios hormonales del posparto pueden ocasionar cambios de humor repentinos y un abatimiento pasajero que en algunos casos puede desembocar en una depresión posparto que conviene tratar cuanto antes. Tienes más información en el post Tristeza o depresión, cómo diferenciarlas
7. Hemorroides
Los esfuerzos por los pujos del parto y el estreñimiento que suele haber en los días que siguen al parto pueden provocar la aparición de hemorroides o agravarlas si ya existían en el embarazo. Tienes más información en el artículo ¿Es normal que aparezcan hemorroides o empeoren después del parto?
8. Problemas dentales
¿Recuerdas aquel dicho de nuestras abuelas: “cada hijo cuesta un diente”? Aunque hoy sabemos que es un mito, sí es cierto que durante el embarazo pueden aparecer más problemas dentales si no se controlan a tiempo. Los cambios hormonales pueden modificar el pH de la saliva y favorecer la aparición de caries y problemas en las encías, como la gingivitis.
Si no has ido al dentista durante el embarazo, el posparto es un buen momento para hacerlo. La mayoría de los tratamientos dentales son compatibles con la lactancia.
9. Alteraciones en la vista
Los cambios hormonales del embarazo pueden alterar la curvatura corneal y la retención de líquidos en el ojo y en consecuencia, empeorar algunos trastornos de la vista, sobre todo la miopía. Suele ser pasajero y remitir unas semanas después del parto, pero no está de más aprovechar la baja maternal para visitar al oftalmólogo.
10. Pérdida de pelo
En el posparto es habitual que se caiga mucho el pelo, porque en el embarazo apenas se ha caído por el efecto de las hormonas. Tienes más información en el post ¿Se te cae pelo en el posparto? Tranquila, es normal.
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