Al acostar al bebé hay que cuidar hasta el último detalle: el pijama para bebé, la temperatura, el colchón, la luz, el ruido, los objetos que le acompañarán en su cuna… Todos estos factores pueden influir en el sueño de los más pequeños.  Repasamos las claves para que el bebé duerma bien.

El pijama para bebé

Cuando hace calor, el bebé puede dormir con una camiseta y un pañal, pero ahora que ya refresca por las noches, es necesario vestirle con un pijama para bebé fabricado en tejidos naturales que permiten la transpiración. Los pijamitas más prácticos son los peleles, que tapan la tripita son fáciles de poner y quitar (la mayoría se abren por delante) y llevan automáticos en las perneras que facilitan el cambio de pañal. 

Es aconsejable optar por un modelo amplio, que facilite la libertad de movimientos durante el sueño, que no lleve adornos ni lazos que puedan molestar al bebé y despertarle.

La temperatura del cuarto del bebé

Para que un niño (y también un adulto) duerma bien es fundamental que la temperatura del entorno sea adecuada. Lo ideal es que la temperatura del cuarto del bebé ronde los 18-21 grados centígrados. Por encima o por debajo de este umbral de temperatura, el sueño se interrumpe más a menudo y, además, resulta menos reparador.

El colchón del bebé

El colchón es un elemento muy importante en el sueño del bebé porque es el lugar donde el pequeño va a pasar más tiempo durante los primeros meses de vida, ya que al principio el bebé se pasa la mayor parte del tiempo durmiendo, por lo que es importante que lo haga sobre una base adecuada.

El colchón de la cuna debe debe ser firme y tener como mínimo 10 centímetros de grosor. Además, tiene que encajar bien en el hueco de la cuna, para que no queden huecos en los que el pequeño se podría quedar atrapado. También es importante que resulte fácil de limpiar.

La luz y el ruido en el cuarto del bebé

Poco antes de acostar al bebé hay que evitarle exponerle mucho a la luz, ya que hay diferentes estudios indican que indican que la exposición a la luz antes de dormir altera el sueño de los niños. Lo ideal es que el bebé concilie el sueño sin luz, para que asocie el acto de dormir con la oscuridad. Si protesta por quedarse a oscuras, puedes poner una lucecita quitamiedos en un enchufe.

El bebé debe tener un ambiente adecuado para dormir sin ruidos excesivos ni luz, pero al mismo tiempo también tiene que adaptarse al ambiente donde vive. Es decir, no hay que parar la actividad habitual el hogar para facilitar que duerma, sino que tiene que acostumbrarse a los pequeños ruidos de la vida diaria.

Los objetos que acompañan al bebé en la cuna

Los objetos de consuelo que acompañan al bebé en la cuna cuando se queda dormido (el chupete, un trapito,  etc.)  deben seguir con él durante toda la noche. Si no es así, cuando se despierte a media noche (todos los bebés lo hacen) se desconcertará y llorará. Ojo, para prevenir la muerte súbita del lactante, durante los primeros meses no se deben introducir en la cuna objetos que puedan favorecer la sofocación en el bebé como las almohadas o muñecos.

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