Los cambios físicos del embarazo son muy evidentes, pero no ocurre lo mismo con los cambios psicológicos del embarazo, que pueden ser igual de importantes. En el embarazo, las emociones están a flor de piel y es habitual tener cambios de humor repentinos y sin motivo aparente, ansiedad, miedo e incluso tristeza. La idealización que hay de la maternidad impide a veces que las mujeres que se sienten abrumadas no digan nada, pero es importante hacerlo y buscar ayuda.

Las alteraciones emocionales se deben sobre todo al impacto de las hormonas del embarazo en el cerebro, pero también pueden influir los sentimientos contradictorios hacia el embarazo, el miedo al parto, el miedo a saber ser madre y las molestias típicas del embarazo (nauseas, alteraciones en el sueño…).

La idealización de la maternidad estigmatiza la depresión en el embarazo y el posparto

Según la Fundación Salud y Persona, el 75% de los problemas de salud mental durante el embarazo y el posparto no se diagnostican y en datos de la Organización Mundial de la Salud, cerca del 10 % de las embarazadas y el 13 % de las madres recientes experimentarán algún desorden mental, siendo los más importantes la depresión en el embarazo y depresión en el posparto. El problema es que muchas mujeres no son conscientes de que pueden recibir ayuda e incluso de que pudieran necesitarla.

Según explican desde la Fundación Salud y Persona “La idealización que hay muchas veces de la maternidad unida al estigma que asocia la enfermedad mental materna a ser una mala madre, puede impedir que las madres que se sienten abrumadas, incapaces, tristes, culpables o con miedo hablen de ello con su familia o a sus profesionales de referencia”. Es necesario las mujeres se atrevan a decir que aunque han bebé, quizá no están tan felices como la gente cree».

Desde la Fundación explican que «las madres con depresión posparto no suelen ir al médico o al psiquiatra, pero sí, acuden a urgencias de pediatría a menudo porque el bebé no para de llorar o a la farmacia a comprar lo que sea porque están preocupadas por la salud de bebé»  y añaden que los recursos en España para atender a las embarazadas y madres recientes con depresión mujeres son muy escasos. “Apenas hay psicólogos en los equipos obstétricos o de neonatología. Las familias a veces tienen que vivir situaciones durísimas, como la muerte gestacional (muerte del bebé en el útero o en el parto), sin apenas atención o apoyo psicológico.

En algunos hospitales europeos, como Reino Unido, Francia o Australia tienen unidades en las que las madres y sus bebés están juntos para que las madres puedan recibir su tratamiento sin alterar el vínculo con sus hijos. En España existe algo parecido en el Hospital Clínic de Barcelona, que cuenta con un hospital de día para las madres con problemas mentales en el que pueden estar con sus bebés.

Señales de alerta de depresión en el embarazo o el posparto

Los síntomas de que algo no va bien psicológicamente en el embarazo o el posparto varían en cada persona. Pueden incluir

  • agotamiento
  • ansiedad
  • miedo
  • sentimiento de culpa
  • sentimientos de furia
  • descuido de la higiene
  • falta de espacios personales
  • falta de interés hacia el bebé
  • cambios en el apetito
  • trastornos del sueño
  • dificultad para concentrarse
  • falta de entusiasmo
  • dificultad para tomar decisiones
  • posibles pensamientos de autolesión
  • posibles pensamientos relacionados con hacer daño al bebé

Consejos para prevenir la depresión en el embarazo y el posparto

Para prevenir y afrontar estos sentimientos, desde la Fundación Salud y Persona aconsejan:

  1. compartir las preocupaciones con la pareja y en caso de ser madre soltera, buscar una red de apoyo  emocional y en los cuidados, que puede estar formada por familiares o por grupos especializados.
  2. Buscar ayuda externa y acudir a terapia “si el asunto se sale de nuestras manos o que necesitamos dialogar con alguien acerca de nuestros pensamientos”.
  1. Reservar un rato al día para una misma

La maternidad limita mucho el tiempo para el descanso y otras actividades. Esta falta de tiempo, sumada a la idealización de la crianza, provoca que muchas mujeres terminen relegando por tiempo indefinido sus propias necesidades. Pero es necesario reservarse un ratito diario a solas para desconectar mentalmente.

 

  1. Comprender que no somos perfectas y delegar

Las madres no somos seres perfectos con un manual integrado de crianza ni las únicas que sabemos cuidar a nuestros hijos. No somos malas madres por sentirnos tristes, agobiadas, decepcionadas o cansadas. Somos humanas y necesitamos ayuda,

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