Los ojos están expuestos a más riesgos en verano por la exposición al cloro de las piscinas y a diversos gérmenes. Además, según el Consejo General de Ópticos-Optometristas, en verano las disfunciones oculares y visuales aumentan hasta un 25% por la exposición al sol sin tomar precauciones.

Mayor riesgo de sequedad ocular en verano

Según explica el Dr. Ramón Cobián Tovar, oftalmólogo colaborador de   HM Hospitales en A Coruña, la mayor exposición ambiental de los ojos en verano aumenta el riesgo de sequedad ocular por la exposición al aire acondicionado,  de pinguéculas (protuberancia benignas en el tejido que recubre el ojo), pterigium (enfermedad inflamatoria del ojo), orzuelos y conjuntivitis alérgicas, infecciosas o por exposición a irritantes.

En vacaciones también son más frecuentes los traumatismos con balones y los raspados con arena o gravilla y  las queratitis (úlceras corneales) por exposición solar y por uso excesivo de lentillas, que en algunos casos pueden ir acompañadas de infección.

Consejos para proteger los ojos en verano

Usar gafas de sol, sombreros y sombrillas, pues el exceso de exposición solar sin protección es un riesgo para la vista.

2. Usar gafas de bucear o nadar. 
La piscina y el mar son ambientes especialmente sensibles para nuestros ojos. “el Dr. Cobián Tovar aconseja usar gafas de bucear en piscinas y playas, para reducir el contacto de los ojos con irritantes como el cloro de las piscinas o gérmenes”.

3. Hidratar los ojos con lágrimas artificiales, pues la exposición prolongada a ambientes con aire acondicionado puede resecar los ojos.

4. Tener especial cuidado si se llevan lentillas.
Las personas que usan lentes de contacto deben tener un especial cuidado. “Las lentillas se deben quitar para bañarse en el mar o piscinas y tampoco debemos ducharnos ni dormir con ellas”

5. Consultar las molestias con el oftalmólogo.
Si existe alguna molestia continuada al usar las lentillas, hay que acudir inmediatamente al oftalmólogo. También conviene consultar cualquier síntoma de visión borrosa, ojos rojos, picor, sensación de arenilla o dolor de cabeza, tanto en adultos como niños.

6. Prestar una atención especial a los niños.
El cambio de hábitos que ha provocado la pandemia ha aumentado el uso de luz artificial  y el tiempo que “miramos” de cerca, dos factores que pueden influir en el incremento de la miopía, sobre todo en la infancia

Según explica el especialista. “La maduración visual se produce desde el nacimiento hasta los 8 ó 9 años de edad en los que es fundamental adquirir unos buenos hábitos de salud visual.

El oftalmólogo explica que “el uso adecuado de tabletas o dispositivos móviles no daña los ojos, pero la falta de luz natural y forzar la vista de cerca durante mucho tiempo mientras se estudia o se lee, tanto libros como dispositivos electrónicos, con ausencia de luz natural sí que puede ocasionar diversos problemas, como sequedad ocular (que produce picor o sensación de arenilla), fatiga visual (que ocasiona dolor de cabeza) e incluso, según algunos estudios un aumento de la prevalencia de la miopía en la infancia.

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